sábado, 12 de enero de 2008

Plaza Dorrego


Estas somos mi compañera y yo en la Plaza de Dorrego, en el corazón del barrio de San Telmo, tras un duro día de búsqueda de piso sin grandes avances.
La cosa va mejor, hemos visto ghoy algunas cosas, aunque no nos sirven, pero mañana veremos más y tenemos la esperanza de encontrar algo medianamente decente.
Es frustrante tener el dinero suficiente para alquilar algo que te guste y que no exista, -o que no sepamos encontrarlo...-. De lo de tener tres habitaciones ya casi nos olvidamos, pero seguimos empeñadas en ir andando a trabajar, ¿lo conseguiremos?.
Yo llevo mi falda nueva y Pilar una camiseta de Mafalda que se ha comprado también aquí, no es que nos vayamos de compras, pero nos lo encontramos por el camino, como la Casa Rosada, el Obelisco..., es una nueva forma de hacer tursimo esta de recorrer la ciudad en busca de piso.
Algunas curiosidades porteñas: a la mayoría de los argentinos que viven en la capital no les gusta el mate y a las fresas las llaman frutillas. Además las gauchas son en comparación mucho más bellas que los gauchos. ¡Pero todos ellos son extremadamente amables y encantadores!!

miércoles, 9 de enero de 2008

Llegada calurosa, cansada y feliz

Dios mío qué noche/vomita/turbulencia/vomita/turbulencia/ya llegamos/cola para el pasaporte/espera a lñas maletas/qué calor/ han venido a buscarnos!/Buenos Aires es mucho más verde de lo que esperaba/de camino al hostal, todo es a la vez muchas ciudades y sólo esta/el hostal tiene millones de escaleras que subir con las maletas de treintaytantos kilos, el portátil, la otra maleta.../una ducha por favor!/ ¿porqué fumigan nuestra habitación con mascarillas?/vámonos, quiero conocer la ciudad!/ vámonos Pilar, date prisa, tengo hambre!/

Hasta aquí puedo contaros de mi llegada, estoy ilusionada y, a pesar del calor, deseando echarme a la calle a patearme San Telmo. Hasta que el cuerpo aguante, porque estamos derrotadas. Aquí sólo son tres horas menos que en Madrid, y os llevo grabados a fuego en la mente.
Volveré, el próximo día más y mejor, pero de momento, Welcome to Buenos Aires!! Me lo voy a merendar!

martes, 8 de enero de 2008

Madrid-Buenos Aires


Ver mapa más grande

-Escrito el día 7 por la noche-
Ya ha llegado el momento. Tanto tiempo esperándolo, tanto tiempo despidiéndome, que parecía imposible que al final de me fuera de verdad. Pero, sin contar con que mañana dejo definitivamente aquí padres y hermana, hoy ha llegado la despedida definitva y la más dolorosa. Mis niñas y mis niños, los que me acompaña en en todo, los que salen en las fotos de casi todos mis viajes, los que me hacen reír y los últimos días me han hecho llorar, con quienes he recorrido durante años las calles de Madrid y del Espinar, el camino de Malasaña al búho, de la Luna a casa, con quienes llevo mucho tiempo recorriendo muchos caminos por muchos lugares; a ellos confieso mis dudas y mis temores, con ellos celebro mis triunfos y me consuelan cuando estoy triste, me aguantan los p. p., me hacen cobertura en la Belle o en la Luna aunque no les apetezca mucho, vienen a buscarme si se lo pido o se acercan a tomar algo en mi barrio si estoy vaga..., ellos son también los que me han grabado un precioso vídeo que algún día conseguiré colgar aquí y que es uno de los mejores regalos que me han hecho nunca -montaje de MH-.

Y bueno, me he despedido también de mi Garcis, y de él me llevo en préstamo una cadena que me encanta y mil recuerdos que empezaron en Estambul y sin saber muy bien cómo llegaron hasta París.

La maleta ya está hecha y cargadita hasta los topes pero lo que más me va a pesar son todos los recuerdos, vuestras voces, vuestros ojos, vuestra risa; canciones compartidas, miradas, días y noches, risas y besos que no ocupan sitio más que muy, muy dentro de mí, y que ninguna compañía aérea podrá perderme nunca. Los iré revisando de Barajas a Ezeiza y los guardaré muy bien para que estén siempre conmigo.

Habrá Sun para todos, no os hagáis ilusiones porque volveré y no os pienso dejar en paz. Ahora no me quedan ya palabras pero desde que me habéis dejado en la puerta de mi casa no han parado de brotar lágrimas, y las que me quedan cuando me ponga en vídeo allá en la Pampa....

Gracias, Ana y Bea, Angie, Julita, Edu, Alberto, Mario, Laura y Javi -aunque no hayan podido venir hoy- y gracias gordi por este trufi-año.

Os quiero, y os espero en Buenos Aires!!







viernes, 4 de enero de 2008

Fito & Fitipaldis


Una vez más cerramos el año al ritmo de la música de Fito. Esta vez fue el pasado domingo, día 30, y repitiendo en el Palacio de los Deportes donde el bilbaíno terminó de rubricar su nombre entre el estrellato de la música española -vale, ya sé que eso tampoco tiene demasiado mérito...-.

No sólo porque completara el aforo durante dos días seguidos en el broche final en una gira de llenos, ni porque su sonido y su directo han mejorado tanto en el último año que parece casi otro, sino, y sobre todo, por la pasión que pone en sus bolos.

Fito se dejó la piel -y la camiseta- durante las más de tres horas que embaucó a su público, totalmente entregado, con los grandes temas de todos sus discos. No se detuvo especialmente en el último y afortunadamente tampoco se olvidó de los primeros y sus grandísimas piezas -Rojitas las orejas, A mil kilómetros-. Hubo tiempo para todo, para baladas, para blues, para rock y sobre todo para los impresionantes -a veces algo cargantes incluso, de largos que eran- solos de guitarra y saxo a cargo del gran Carlos Raya y de Javi Alzola.

Las 14.000 personas que llenábamos el recinto no nos cansamos de bailar y saltar en casi todos los temas, y coreabamos todas las canciones como si la vida nos fuera en ello -incluso las que no tenían letra-. El antiguo líder de Platero no consiguió nada tan emotivo con su otro grupo, más de rock callejero que poético, y no pudo evitar echarse a llorar en el último momento del último concierto de la gira "Por la boca vive el pez", cuando todo su equipo llenó el escenario y a la gente le quemabana ya las manos y los labios de aplaudir y silbar.

Fito estuvo explosivo, excesivo, sangrante, hiperactivo, magnífico, en su sitio, y arropado por una banda que sabe lo que quiere y se lo sirve en bandeja. Pero eso no supo transmitírselo del todo a su telonero, Quique Gonzáles, que no supo elegir ni el repertorio ni el ritmo para un público que esperaba ansioso a Fito y se cansó pronto de su voz triste y melancólica y de sus temas lentos y, para mi gusto, demasiado versionados. Si se hubiera abstenido de lucirse -no era el lugar ni el momento- con sus gorgoritos y hubiera tocado, como él sabe hacerlo y como hacía con los Taxi Drivers, sus temas más rockeros y de forma naturalmente acelerada, las canciones de sus primeros discos, mucho más animadas, habría ganado una grna cantidad de público el domingo. Pero se debe pensar que él no lo necesita. Es un genio, pero, esta vez, Quique González metió la pata.

viernes, 28 de diciembre de 2007

Hacia Donde



Un año más, Laura nos regaló ayer su voz y sus sonrisas sobre el escenario. Es sobrecogedor ver el cariño con que tanta gente corea las letras de Hacia Donde, algunos somos los de siempre, pero siempre hay savia nueva entre el público. Eso sí, los que van, vuelven.
Y encima canciones nuevas!! Diciembre fue un gran descubrimiento, un ritmo fresco y una letra alegre que sale directamente del corazón de la cantante madrileña. El acompañamiento inmejorable, no sólo por la calidad humana (y festiva!) de Oscar, Fer y Alberto, sino por la musical. Mención aparte merece la excepcional guitarra de Alberto, una auténtica máquina aferrado a sus cuerdas. Por cierto, las dos guitarras y el bajo de que pudimos disfrutar ayer eran blancos, ¿lo hicisteis aposta?
Aunque nos faltaron muchos temas -¿el primer concierto sin "Juntas"?- ninguno sobró ayer en el escenario del antiguo Chesterfield Café. ¿Sois conscientes de que siempre nos saben a poco vuestros conciertos?.
Y bueno, cómo agradecer que tuvieras un minuto de atención para mí, que me dedicaras mi canción favorita de todas las tuyas, que arrancaras una lagrimita a Ana (ya sabemos lo difícil que es...) En fin, no tengo palabras, pero te aseguro que sí, que aunque ahora echo a andar -y volaré alto-, seguiremos las cuatro en el mismo andén, ya sabes, aquél por el que camina tu pie derecho, siempre Madrid y sus multitudes.