jueves, 2 de julio de 2009
Tetro
miércoles, 28 de enero de 2009
De allá p`acá
Así que -siento el retraso, no me atrevía a enfrentarme a esto desde el otro lado del charco-, vuelve un escribiendoenplata nuevo que a la vez es el antiguo. Ahora, en vez de hablar de Buenos Aires, procuraré contaros cosillas que pasen por Madrid o por donde vaya viajando (si es que la crisis me lo permite). Ahora que veo este ciudad con ojos de turista, ahora que Buenos Aires me ha enseñado a andar fijándome en las cornisas de los edificios y buscando en cada rincón unba obra de arte, estoy descubriendo nuevos-viejos lugares de Madrid. No necesitaba irme hasta allá para darme cuenta de que adoro Madrid pero, por lo visto, sí necesitaba a Buenos Aires para darme cuenta de que lo de acá es mucho más de lo que yo pensaba.
lunes, 22 de diciembre de 2008
Buenos Aires-Madrid
Ver mapa más grande
Hoy fue primavera en Buenos Aires. Mañana será ya verano. Y pasado aterrizaré en Madrid, osea, en invierno. Tres estaciones del año en tres días. Y tantas despedidas y tantos reencuentros... Y tantos bultos que tengo que cargar....
Ya me tocará hacer recuento del año en otra ocasión (próximamente en Escribiendoenplata), pero ahora que me voy pienso en cuánto voy a echar de menos tantas cosas....
- Vivir en un barrio tan cuco y cómodo como San Telmo, y sus domingos...
- Ir andando a trabajar.
- Las noches en el parque comiendo helado
- Las tardes en la hamaca del patio de Lezama, o en las sillas diminutas, entre mates, cafés y puchos.
- El gato crudo
- Que los taxis sean baratos
- Las mediaslunas, el asado, los panqueques..., el Limonero.
- A las 15 personas con las que he vivido en los últimos meses, mis hermanos, aguante el espíritu Lezama!
- Viajar prácticamente cada mes a algún lugar increíble.
- Pensar en pesos argentinos.
- Ver todos los días el Río de la Plata por la ventana.
- El "¡Che, qué onda!"
- A los alemanes, franceses y norteamericanos que hablan argentino, a la tonada colombiana, cantada, a los "Qssshhheeessshhooo...".
- El tango, que suena por todas partes, y las clases de tango todos los domingos en casa.
- Los lunes en la Bomba del Tiempo.
- Y las cenas internacionales de los miércoles.
- Y los jueves de pizzería y Emiliano.
- Y acordarme de María o de Pilar al pasear por la ciudad, con una enorme sonrisa.
- Calcular cuántos días faltan para que lleguen las próximas visitas y cuándo me falta para volver a casa.
- Descubrir los rincones encantadores que esta ciudad tiene escondidos.
- Los piropos por la calle y a los chamulleros de los argentinos.
- La 9 de julio con su obelisco plantado en medio y su chalet encima de un bloque de pisos.
- La calle Corrientes, con sus librerías, sus teatros y sus cines.
- El guardar las monedas como si fueran de oro y coleccionarlas para poder tomar el colectivo.
- La Quilmes
- Que me despierten con un desayuno preparado al solecito de la terraza de Lezama, y las tertulias de Patéticas y Divinas.
- Las noches en la Plaza Dorrego.
- Disfrutar como una enana trabajando.
- Tener la misma conversación con todos los taxistas de Buenos Aires.
- Las fiestas españolas en el piso DInámico y las fiestas temáticas en Lezama.
- El reggetón y la cumbia (¿será posible?)
- Que las copas cuesten menos de cuatro euros y el tabaco menos de uno.
- A Telmo, el gato loco.
- Las comidas en la oficina.
- Encontrarme una carta en el buzón
Y taaaantas otras cosas....
Me voy pero aún me queda mucho que contar de Buenos Aires, iré soltando lastre poco a poco desde Madrid porque me quedan pendientes bastantes cosas. Pero ya no me da tiempo, de hecho ya sólo me quedan once horas para despegar... Y al pensarlo se me dibuja una sonrisa de felicidad en la cara mientras me sale una lagrimilla de pena, un lindo símbolo de este año de contrastes en este país de contrastes.
Parecía que no iba a llegar nunca pero al final ha acelerado y la última semana se me ha pasado casi sin darme cuenta, pero después de casi casi un año entero, vuelvo a casa por Navidad. Así que me voy a despedirme de la luna porteña, quién sabe hasta cuando...
viernes, 19 de diciembre de 2008
Parque Lezama
lunes, 13 de octubre de 2008
Mafalda


Una niña que tiene mucho que enseñarnos a todos con buen humor y sarcasmo, un personaje ficticio tan tierno y real que ojalá estuviera vivo y no fuera intérprete de la ONU, si no jefa de Estado. Égoístamente preferiría que fuera una niña que viviera en San Telmo a quien pudiera encontrarme por la calle para que me diera cada día una buena lección de vida y un motivo para sonreirme. Suerte que Quino escribió muuuchas tiras y viñetas de Mafalda y que aunque uno se las sepa no dejan de hacer gracia.martes, 2 de septiembre de 2008
¿Dos por cuatro? TANGO
De las secuelas de la dictadura hablé ya la última vez (y otras) pero sí, Buenos Aires sabe a dulce de leche y suena a tango, una música que también es un baile y de la cual es imposible escapar en esta ciudad -sobre todo si vives en uno de los barrios más tangueros del mundo-.
El tango nació, se supone, cuando miles de inmigrantes europeos, sobre todo italianos, llegaron aquí huyendo de la pobreza y la guerra -aunque algún músico trastornado intentara convencerme un día de que en realidad "vino de África, cayó por Cuba y llegó a Buenos Aires". En el puerto de esta ciudad, en lo que ahora es la Boca, se reunían los desconocidos y exiliados alrededor de tabernas y prostíbulo para arrojar sus penas al Río de la Plata con ayuda del alcohol y la música. Y por aquel entonces el tango se bailaba sólo entre hombres, entre hombres duros y curtidos, con las manos cortadas de trabajar y la mente embotada por la tristeza. Y de allí salió una de las danzas más sensuales que he visto bailar, muuuucho más allá del reggetón con el que tanto se frotan hoy en día los jóvenes porteños.
De hecho la coreografía del "dos por cuatro" parte de una cosa tan simple y tan profunda como el abrazo entre un hombre y una mujer. Y el abrazo del tango no es un abrazo cualquiera. A partir de ahí las piernas comienzan a moverse al ritmo que marca el hombre -para eso estamos en un país machista- y la pareja se sumerge en un mundo de sensaciones. Y no es un decir, quienes bailan tango de veras lo sienten, por lo que he visto debe ser algo tan intenso como un viaje de LSD y, dicen, bailar tango con la persona amada es casi mejor que hacer el amor.
La del tango es una melodía triste, melancólica, dolorosa, que se mete dentro de uno y no quiere salir hasta absorver toda la energía del alma, pero es una muy bella melodía. Decía Enrique Santos Discépolo, uno de los mayores poetas tangueros de todos los tiempos, que el tango es "un pensamiento triste que se baila" y no encuentro mejor definición. He aprendido en estos meses a escuchar esta música, apreciarla y distinguirla y he aprendido también a amarla.
El bandoneón es el instrumento más
característico de las orquestas de tango.
Ésta toca justo debajo de mi casa cada domingo.
Las letras de esta múscia, que por ser demasiado popular y barriobajera fue prohibida en su día por las clases altas y la Iglesia Católica, lloran en lunfardo, el argot porteño, y hablan sobre todo de partidas y desamores insuperables, de corazones rotos, de desgarros sentimentales.
Uno de los mejores cantantes de tanta desgracia e icono argentino por derecho -junto a Maradona y Evita- fue Carlos Gardel, cuya imagen aparece en el rincón más inesperado de la Capital Federal y cuya voz, por cierto, ha sido declarada por la UNESCO patrimonio de la humanidad.El baile rioplatense -porque no podemos quitarles a los uruguayos su mérito, son igual de tangueros que los argentinos-, se baila y escucha por todas partes en Buenos Aires, sobre todo en las milongas, que son reuniones en bares o en la calle donde los aficionados se juntas y abrazan para practicar y disfrutar del tango.
Pero además hay otra modalidad de tango, la llamada "tango escenario" en la que los ya muy profesionales se atreven con las acrobacias y adornan los pasos, una modalidad realmente espectacular y muy complicada que, por cierto, hace furor entre los japoneses. Ayer fue la final del Mundial de Tango de esta modalidad y aunque fui a trabajar disfruté como una enana de los bailes.
jueves, 24 de julio de 2008
Buenos Aires desde un cielo dantesco
Con nuevos visitantes, mis padres otra vez, yupi!! ayer me subí al faro de Buenos Aires, a lo más alto del palacio Barolo, una mole estilo Gaudí que fue el primer rascacielos de la ciudad y por muchos años el edificio más alto de Lationoamérica.
El edificio no deja indiferente a quien pasea por la Avenida de Mayo y a todo el mundo le hace pensar en Barcelona, pero más allá de la belleza arquitectónica se esconden algunos secretos curiosos.
En la década de 1910 el industrial Luis Barolo (1869-1922) y el arquitecto Mario Palanti (1885-1979), soñaron con traer las cenizas del poeta Dante Alighieri a Buenos Aires y para eso construyeron un santuario que hoy alberga sólo oficinas. El arquitecto, claro, era gran admirador de Dante y por eso el edificio está lleno de analogías y referencias a la Divina Comedia.
La planta del edificio está construída en base a la sección áurea y al número de oro, y la división general del Palacio -como la de la Divina Comedia- es en tres partes: Infierno, Purgatorio y Cielo. La planta baja es el Infierno, los primeros 14 pisos son el Purgatorio, los pisos siguientes son el Paraíso, el faro representa a Dios.

El cielo, obviamente, es la parte más alta, usease, el faro, que representa los nueve coros angelicales. Sobre el faro está la constelación de la Cruz del Sur, que se ve alineada con el eje del Barolo en los primeros días de junio, a las 19.45 horas. Ese faro sirvió el 14 de setiembre de 1923 para trasmitir con sus luces el resultado de la famosa pelea de boxeo Firpo-Dempsey.
domingo, 1 de junio de 2008
Corpiños y J&B
Buenos Aires es, además de otras muchas cosas, la ciudad de los mercadillos. Hay mil, todos los días, repartidos por toda la ciudad. Uno de los más importantes se monta los fines de semana en Palermo, el centro del diseño en Buenos Aires, donde están la mayoría de las tiendas de los jóvenes diseñadores de todo el cono sur.. Además de mercadillo en la calle, de todas las tiendas abiertas, y de un montón de galerías enormes en las que venden codo con codo muchísimos diseñadores jóvenes, lo mejor es que los bares y restaurantes de la plaza se convierten en tiendas gigantes.
Asique uno puede comprarse el modelito de la noche en el mismo luegar donde luego va a cenar o a tomarse las copas... Es muy curioso ver cómo las mesas y las sillas son sustituidas por enormes perchas cargaditas de ropa y en lugar de filetes, cervezas o panqueques (crepes) se venden faldas, jerseys o corpiños (sujetadores). Los complementos y lo más chic de lo más chic del textil argentino conviven por unas horas y sobre la barra con las botellas de alcohol que esperan pacientes a que los compradores compulsivos gasten su plata en emborracharse en vez de en ponerse piola -monos-.
Y la verdad que la ropa que hacen los jóvenes talentos de la moda latinoamericana está bastante bien, y aunque las calidades no son superiores la originalidad y el buen gusto son muy destacables. Hay mucho dibujito chulo, camisetas estampadas con letras de canciones, el Principito en una falda... Vaya, que es el paraíso de cualquiera de las chicas que conozco (y de algún chico manirrota que me sé yo que le encanta ir de compras). Además, el precio, a pesar de que para os argentinos es caro, para los que venimos con euros está bien, y seguramente esta ropa en España cueste casi el doble que aquí.
Asique ya veis, bolas de discoteca flotando sobre la tienda, botellas de J&B de fondo de la ropa interior, collares y cinturones colgando de las escaleras donde unas horas más tarde los chavones porteños se intentarán ligas a las lindas argentinas... Cuanto menos, otra curiosidad porteña.
lunes, 5 de mayo de 2008
La aventura del super clásico
Pues nada nosotros llegamos al primero de los controles detrás del de la gorra y parece que hay problemas.., por aquí no podemos pasar... Bueno, vamos a otra puerta. Corriendo los 20 detrás del de la gorra, que parece que quiere escaparse con nuestra pasta, pero no le vamos a dejar. Carrerita por aquí..., carerita por allá..., nos conocemos perfectamente el perímetro del estadio de tanto recorrerlo bajo un sol de justicia nada sano para nuestros cuerpos resacosos. Al fin llega el momento, "parece que nos llevan a la doce..." ¿A la doce? ¿La sección más violenta de los barrasbravas de Boca, donde todo el mundo nos ha dicho que ni nos acerquemos, donde están las navajas y las pistolas que salen en las noticias? Pues allá que nos vamos, como decía Pilu, si no sobrevivimos a un partido de fútbol nunca podremos ser reporteros de guerra...
Después de tensos momentos para entrar en los que tuvimos que echar a los que se intentaban acoplar al gurpo y en los que voló algún que otro puñetazo cruzamos -otra vez corriendo!- las vallas policiales y entramos, por fin!, en la Bombonera. Allí nos recibe un intensísimo olor a pis que debe venir de la cascada de agüita amarilla que baja por las escaleras por las que tenemos que llegar a nuestro sitio. Debe ser que los bosteros (véase seguidores de Boca Juniors) encuentran que meando el estadio lo marcan más y a lo mejor cae desmayado alguno de River, y mejor que mejor.
En fin, conseguimos atravesar las hediondas escaleras, que yo después de eso me siento preparada para la selva, el desierto o lo que haga falta, y desembarcamos en la doce, la sección de popular (lo que en España es preferencia) en la que se reúne la más brava de las barras. ¡¡Y aquello es todo una fiesta!!! Hasta arriba de gente vestidos de azul y amarillo, todos de pie, apretados y sudorosos, rodeando a una orquesta enorme que no se calló en todo el partido. Todo tipo de afiches bosteros se agitan mientras los fanáticos, pero fanáticos de verdad, saltan y cantan sin parar animando al equipo de su corazón. Tanta pasión junta no la había visto yo en mi vida.
¿Y yo, que no me gusta el fútbol ni entiendo de él, con mi resaca, un dolor de cabeza insoportable, y sin comer desde el día anterior, qué hago allí? Pues saltar como una loca, animando como la que más a un equipo del que no me sé ni la alineación de lejos, pero totalmente mimetizada con los barras. Dale Booo, dale Boo... Si no os lo creéis podéis comprobarlo con vuestros propios ojitos aquí.
Pues sí, fue una gran experiencia mi primer partido de fútbol, y no, no era tan peligroso como lo ponen los argentinos. Es que son taaan exagerados para todo... Bueno, en realidad nosotros cuatro podríamos haber estado entre las ciento ochenta y pico personas que fueron detenidas por intentar entrar a la cancha sin entrada -vamos, por colarse como lo hicimos nosotros-, pero la estrella que me acompaña, una vez más, me salvó del calabozo.
Y qué pequeño es el mundo..., coincidimos en ese nutrido grupo que arriesgó su vida y su dinero por traspasar las puertas con un chico que había vivido en Madrid y había compartido piso con el novio de una de las mejores amigas de Pilar, mi compañera, hay que ver lo que son las cosas...
Bueno hoy ya se me han olvidado la mitad de las canciones con que animamos al Boca de nuestro corazón, pero aquello era como estar en medio de los Destroyer el día de los quintos en la Plaza de Toros del Epsinar, pero a lo bestia. Mucha gente cantando y saltando, bombos, trompetas y el famoso "yo, te quiero dar..., Boca mi corazón..., iremos a festejaaar, las fiestas de Espinar...", eso cantaba yo, una mezcla de bajas pasiones.
El único gol del partido lo metió Boca pero en ese preciso momento Pilar y yo estabamos pidiendonos un choripan asique nos lo perdimos, pero dio igual, fue mucho mejor ver a los forofosisimos, tios tatuados con pinta de chungos, saltando como niños pequeños, gritando emocionados, tirando puñetazos al aire con los ojos empañados de lágrimas... Muy fuerte, a mi me daba un poco la risa pero allí nadie se daba cuenta, estaba la doce que se salía de sí misma. De hecho muchos de esos barras nisiquiera miraban al partido, si no que, de espaldas al campo, se dedicaban a animar a toda la hinchada, a calentar a la gente para que los jugadores sintieran el aliento de una de las barras más fanáticas del mundo mundial.
Y luego en el descanso, como en el fútbol americano, salieron las animadoras, casi en tanga, con sus pompones azules y amarillos, a bailar una coreografía cutre con cero coordinación, pero eso sí, muy buenos culos las muchachas.
Y nada, cuando se acabó, nos tocó esperar casi una hora a que saliera la hinchada de River para que no coincidieran con los bosteros y se liaran a navajazos, como suele ocurrir... Pero no importó mucho porque la orquesta no se callaba y celebrando el triunfo un catalán, una valenciana, una jienense y una madrileña eramos ya parte de la familia de la 12.
Y si no os lo creéis...
martes, 22 de abril de 2008
Humo en Buenos Aires
Así es como ha estado Buneos Aires en los últimos días, completamente llena de humo, un humo molesto e irritante provocado por los incendios de los pastizales que hay en el delta del Río Paraná y que no se apagan -tampoco parece que se ponga mucho empeño...-
viernes, 4 de abril de 2008
Cementerio de la Recoleta
Y por cierto, la tumba de la queridísima Evita, de las más pequeñas, encajonadas y poco historiadas del cementerio. Si no es por las flores que la adornan pasas por delante y no te das ni cuenta.
miércoles, 6 de febrero de 2008
La Boca
viernes, 18 de enero de 2008
La segunda librería más bella del mundo
Compartir una interesante conversación con un periodista argentino. Aprender sobre música de aquí y esnseñar un poquito sobre música de allá. Ver uno de mis discos preferidos de música española en las estanterías. Y miles de libros rodeándome. El runrún del suave acento argentino de César, mi compañero fotógrafo, y el sonido de su potente cámara me acompañaron ayer en mi primera salida bonaerense. Disfrutamos de más de una hora de agradable charla, un intercambio cultural y musical que no tiene precio. Y todo ello en uno de los mejores escenarios que se me podría ocurrir: la segunda librería más bonita del mundo. Lo dice The Guardian y ayer me cayó en gracia acercarme hasta allí para hacer una crónica sobre el lugar, que antes de librería fue cine y teatro.
Fue una gran entrada en el periodismo argentino, agradable, fácil de hacer, interesante, bonito. El lugar es una maravilla más allá de que a mí me encanten las librerías, no sólo porque dentro de este teatro se respira cultura sino por la gente de todo tipo que por allí pululaba, los tangos que sonaban suaves de fondo, la enorme cúpula que recoge la antigua platea o los cuidados frisos de las columnas. Sobre todo por pensar en lo que fue y en lo que es ahora el Ateneo Grand Splendid, un edificio que desde hace casi un siglo de dedica a la cultura y al placer intelectual.
Casi nadie se imaginaría al pasar por el número 1860 de la Avenida Santa Fe que por esas puertas se accede a la segunda librería más bonita del mundo.
PD: estoy deseando conocer la primera, es una iglesia antigua!!!
Aparte de eso, ya tenemos piso, braaavo!!!
Es una pasada, cuando lo coloquemos a nuestro gusto pondré fotillos por aquí, creo que la decoración y la distribución feng-shui de la casa me harán ser mejor persona este año.
Ah! y hay sitio de sobra para que vengáis a verme todos los que queráis!
En la foto, saboreando un cóctel helado de café capucchino con chocolate y dulce de leche, (¡insuperable!) en el que es ya nuestro barrio, San Telmo.
Curiosidades porteñas: Aquí no hay contenedores de basura, simplemente se deja en la calle -donde a uno le pille- a ver si hay suerte y en una par de días pasa un camión que se la lleve.
domingo, 13 de enero de 2008
Puerto Madero
Bueno seguimos embarcadas en la aventura de encontrar un piso grandecillo -para que podáis caber todos- y cerquita del curro -para no tener que madrugar- pero parece tarea imposible!!! Nos imaginamos que somos concursantes de un reality mezcla de Gran Hermano y la Isla de los Famosos y que nos ponen trabas para encontrar el pisazo que nos está esperando, esto por la cosa de no desesperarnos demasiado y caer en depresión profunda. Mientras tanto sobrevivimos en un hostal cuyos dueños son muy simpáticos -los pobres intentan enseñarnos a jugar bien al billar a pesar de que les bombardeamos a preguntas-, en una habitación con 4 literas para nosotras solas pero con muuucho calor y con el baño muuuy cutre, casi sin agua, y compartido con el resto del hostel. Y el desayuno merece un aparte, porque en esta ciudad el café es malo como él sólo, y encima aquí nos lo ponen con leche en polvo... El pan la verdad también deja mucho que desear.
Por lo demás, ayer estuvimos en nuestro primer "boliche" -discoteca- argentino, uno muy "cheto" -pijo-, pero nos vino muy bien acercarnos a un lugar de nivel después de tanto tiempo en este antro de hostel. Hasta allí llegamos en "colectivo" -autobús- y a pesar de que fue el primero que cogimos y que ibamos a la otra punta de la ciudad no nos perdimos. No os creaís que fuimos a conocer argentinos..., ni uno!! fuimos con las becarias a las que relevamos y nos juntamos con nicaragüenses, colombianos y guatemaltecos, paracía aquello Mercosur.
Y hoy, tras dormir todas las horas que nuestros malogrados -y quemados por el sol- cuepos nos pedían, nos hemos ido a ver el famoso mercado de San Telmo. Básicamente, el rastro -Ana, siento las comparaciones...-, pero es tal cual, salvo que en vez de los del Hare-Khrisna por aquí se pasean los Samba de Rúa de Buenos Aires. Y luego hemos ido al Parque Lezama y allí estaban con los bongos y los birimbaos bailando capoeira, osea que era básicamente el Retiro. Así, hemos pasado un domingo muy madrileño pero al estilo porteño.
La foto que veis es de Puerto Madero, el barrio de oficinas más caro y guay del paraguay de la ciudad, rodeando el río. Uno de los edificios rojos es donde voy a trabajar yo a partir de mañana. Los ladrillos de estos edificios se sacaron de los contenedores donde se guardaban las cargas que traían los barcos al antiguo puerto.
Asique mañana nos toca empezar a trabajar y seguir buscando piso, os mantendré informados.
Curiosidades porteñas: el café en esta ciudad es pésimo, en todas partes, muy aguado y fatal para el estómago -por cierto mi hambre debe seguir perdida por el océano-. Los bollos se llaman "facturas" -no pega verdad?- y un mismo autobús, por ejemplo el 64, tiene como seis recorridos diferentes, osea que hay 64A, 64B, 64C..., un lío.
Y no existen el Nesquick ni el Cola-Cao!!! asique ya sabéis lo que tenéis que traerme...
Ah y además en Puerto Madero hay un Museo del Jamón, pero nada que ver con el español, es un restaurante muy bien puesto y muy caro.
Y lo de la cerveza es para verlo... Los argentinos son auténticos adictos, el primer día que me pedí una para comer me trajeron una litrona para mí sola -Pilar no bebe cerveza- y es de lo más común ver a los chavales por la calle con su litrona en la mano desde por la mañana.
sábado, 12 de enero de 2008
Plaza Dorrego
Estas somos mi compañera y yo en la Plaza de Dorrego, en el corazón del barrio de San Telmo, tras un duro día de búsqueda de piso sin grandes avances.
La cosa va mejor, hemos visto ghoy algunas cosas, aunque no nos sirven, pero mañana veremos más y tenemos la esperanza de encontrar algo medianamente decente.
Es frustrante tener el dinero suficiente para alquilar algo que te guste y que no exista, -o que no sepamos encontrarlo...-. De lo de tener tres habitaciones ya casi nos olvidamos, pero seguimos empeñadas en ir andando a trabajar, ¿lo conseguiremos?.
Yo llevo mi falda nueva y Pilar una camiseta de Mafalda que se ha comprado también aquí, no es que nos vayamos de compras, pero nos lo encontramos por el camino, como la Casa Rosada, el Obelisco..., es una nueva forma de hacer tursimo esta de recorrer la ciudad en busca de piso.
Algunas curiosidades porteñas: a la mayoría de los argentinos que viven en la capital no les gusta el mate y a las fresas las llaman frutillas. Además las gauchas son en comparación mucho más bellas que los gauchos. ¡Pero todos ellos son extremadamente amables y encantadores!!