domingo, 13 de enero de 2008

Puerto Madero


Bueno seguimos embarcadas en la aventura de encontrar un piso grandecillo -para que podáis caber todos- y cerquita del curro -para no tener que madrugar- pero parece tarea imposible!!! Nos imaginamos que somos concursantes de un reality mezcla de Gran Hermano y la Isla de los Famosos y que nos ponen trabas para encontrar el pisazo que nos está esperando, esto por la cosa de no desesperarnos demasiado y caer en depresión profunda. Mientras tanto sobrevivimos en un hostal cuyos dueños son muy simpáticos -los pobres intentan enseñarnos a jugar bien al billar a pesar de que les bombardeamos a preguntas-, en una habitación con 4 literas para nosotras solas pero con muuucho calor y con el baño muuuy cutre, casi sin agua, y compartido con el resto del hostel. Y el desayuno merece un aparte, porque en esta ciudad el café es malo como él sólo, y encima aquí nos lo ponen con leche en polvo... El pan la verdad también deja mucho que desear.
Por lo demás, ayer estuvimos en nuestro primer "boliche" -discoteca- argentino, uno muy "cheto" -pijo-, pero nos vino muy bien acercarnos a un lugar de nivel después de tanto tiempo en este antro de hostel. Hasta allí llegamos en "colectivo" -autobús- y a pesar de que fue el primero que cogimos y que ibamos a la otra punta de la ciudad no nos perdimos. No os creaís que fuimos a conocer argentinos..., ni uno!! fuimos con las becarias a las que relevamos y nos juntamos con nicaragüenses, colombianos y guatemaltecos, paracía aquello Mercosur.
Y hoy, tras dormir todas las horas que nuestros malogrados -y quemados por el sol- cuepos nos pedían, nos hemos ido a ver el famoso mercado de San Telmo. Básicamente, el rastro -Ana, siento las comparaciones...-, pero es tal cual, salvo que en vez de los del Hare-Khrisna por aquí se pasean los Samba de Rúa de Buenos Aires. Y luego hemos ido al Parque Lezama y allí estaban con los bongos y los birimbaos bailando capoeira, osea que era básicamente el Retiro. Así, hemos pasado un domingo muy madrileño pero al estilo porteño.
La foto que veis es de Puerto Madero, el barrio de oficinas más caro y guay del paraguay de la ciudad, rodeando el río. Uno de los edificios rojos es donde voy a trabajar yo a partir de mañana. Los ladrillos de estos edificios se sacaron de los contenedores donde se guardaban las cargas que traían los barcos al antiguo puerto.
Asique mañana nos toca empezar a trabajar y seguir buscando piso, os mantendré informados.

Curiosidades porteñas: el café en esta ciudad es pésimo, en todas partes, muy aguado y fatal para el estómago -por cierto mi hambre debe seguir perdida por el océano-. Los bollos se llaman "facturas" -no pega verdad?- y un mismo autobús, por ejemplo el 64, tiene como seis recorridos diferentes, osea que hay 64A, 64B, 64C..., un lío.
Y no existen el Nesquick ni el Cola-Cao!!! asique ya sabéis lo que tenéis que traerme...
Ah y además en Puerto Madero hay un Museo del Jamón, pero nada que ver con el español, es un restaurante muy bien puesto y muy caro.
Y lo de la cerveza es para verlo... Los argentinos son auténticos adictos, el primer día que me pedí una para comer me trajeron una litrona para mí sola -Pilar no bebe cerveza- y es de lo más común ver a los chavales por la calle con su litrona en la mano desde por la mañana.

sábado, 12 de enero de 2008

Plaza Dorrego


Estas somos mi compañera y yo en la Plaza de Dorrego, en el corazón del barrio de San Telmo, tras un duro día de búsqueda de piso sin grandes avances.
La cosa va mejor, hemos visto ghoy algunas cosas, aunque no nos sirven, pero mañana veremos más y tenemos la esperanza de encontrar algo medianamente decente.
Es frustrante tener el dinero suficiente para alquilar algo que te guste y que no exista, -o que no sepamos encontrarlo...-. De lo de tener tres habitaciones ya casi nos olvidamos, pero seguimos empeñadas en ir andando a trabajar, ¿lo conseguiremos?.
Yo llevo mi falda nueva y Pilar una camiseta de Mafalda que se ha comprado también aquí, no es que nos vayamos de compras, pero nos lo encontramos por el camino, como la Casa Rosada, el Obelisco..., es una nueva forma de hacer tursimo esta de recorrer la ciudad en busca de piso.
Algunas curiosidades porteñas: a la mayoría de los argentinos que viven en la capital no les gusta el mate y a las fresas las llaman frutillas. Además las gauchas son en comparación mucho más bellas que los gauchos. ¡Pero todos ellos son extremadamente amables y encantadores!!

miércoles, 9 de enero de 2008

Llegada calurosa, cansada y feliz

Dios mío qué noche/vomita/turbulencia/vomita/turbulencia/ya llegamos/cola para el pasaporte/espera a lñas maletas/qué calor/ han venido a buscarnos!/Buenos Aires es mucho más verde de lo que esperaba/de camino al hostal, todo es a la vez muchas ciudades y sólo esta/el hostal tiene millones de escaleras que subir con las maletas de treintaytantos kilos, el portátil, la otra maleta.../una ducha por favor!/ ¿porqué fumigan nuestra habitación con mascarillas?/vámonos, quiero conocer la ciudad!/ vámonos Pilar, date prisa, tengo hambre!/

Hasta aquí puedo contaros de mi llegada, estoy ilusionada y, a pesar del calor, deseando echarme a la calle a patearme San Telmo. Hasta que el cuerpo aguante, porque estamos derrotadas. Aquí sólo son tres horas menos que en Madrid, y os llevo grabados a fuego en la mente.
Volveré, el próximo día más y mejor, pero de momento, Welcome to Buenos Aires!! Me lo voy a merendar!

martes, 8 de enero de 2008

Madrid-Buenos Aires


Ver mapa más grande

-Escrito el día 7 por la noche-
Ya ha llegado el momento. Tanto tiempo esperándolo, tanto tiempo despidiéndome, que parecía imposible que al final de me fuera de verdad. Pero, sin contar con que mañana dejo definitivamente aquí padres y hermana, hoy ha llegado la despedida definitva y la más dolorosa. Mis niñas y mis niños, los que me acompaña en en todo, los que salen en las fotos de casi todos mis viajes, los que me hacen reír y los últimos días me han hecho llorar, con quienes he recorrido durante años las calles de Madrid y del Espinar, el camino de Malasaña al búho, de la Luna a casa, con quienes llevo mucho tiempo recorriendo muchos caminos por muchos lugares; a ellos confieso mis dudas y mis temores, con ellos celebro mis triunfos y me consuelan cuando estoy triste, me aguantan los p. p., me hacen cobertura en la Belle o en la Luna aunque no les apetezca mucho, vienen a buscarme si se lo pido o se acercan a tomar algo en mi barrio si estoy vaga..., ellos son también los que me han grabado un precioso vídeo que algún día conseguiré colgar aquí y que es uno de los mejores regalos que me han hecho nunca -montaje de MH-.

Y bueno, me he despedido también de mi Garcis, y de él me llevo en préstamo una cadena que me encanta y mil recuerdos que empezaron en Estambul y sin saber muy bien cómo llegaron hasta París.

La maleta ya está hecha y cargadita hasta los topes pero lo que más me va a pesar son todos los recuerdos, vuestras voces, vuestros ojos, vuestra risa; canciones compartidas, miradas, días y noches, risas y besos que no ocupan sitio más que muy, muy dentro de mí, y que ninguna compañía aérea podrá perderme nunca. Los iré revisando de Barajas a Ezeiza y los guardaré muy bien para que estén siempre conmigo.

Habrá Sun para todos, no os hagáis ilusiones porque volveré y no os pienso dejar en paz. Ahora no me quedan ya palabras pero desde que me habéis dejado en la puerta de mi casa no han parado de brotar lágrimas, y las que me quedan cuando me ponga en vídeo allá en la Pampa....

Gracias, Ana y Bea, Angie, Julita, Edu, Alberto, Mario, Laura y Javi -aunque no hayan podido venir hoy- y gracias gordi por este trufi-año.

Os quiero, y os espero en Buenos Aires!!







viernes, 4 de enero de 2008

Fito & Fitipaldis


Una vez más cerramos el año al ritmo de la música de Fito. Esta vez fue el pasado domingo, día 30, y repitiendo en el Palacio de los Deportes donde el bilbaíno terminó de rubricar su nombre entre el estrellato de la música española -vale, ya sé que eso tampoco tiene demasiado mérito...-.

No sólo porque completara el aforo durante dos días seguidos en el broche final en una gira de llenos, ni porque su sonido y su directo han mejorado tanto en el último año que parece casi otro, sino, y sobre todo, por la pasión que pone en sus bolos.

Fito se dejó la piel -y la camiseta- durante las más de tres horas que embaucó a su público, totalmente entregado, con los grandes temas de todos sus discos. No se detuvo especialmente en el último y afortunadamente tampoco se olvidó de los primeros y sus grandísimas piezas -Rojitas las orejas, A mil kilómetros-. Hubo tiempo para todo, para baladas, para blues, para rock y sobre todo para los impresionantes -a veces algo cargantes incluso, de largos que eran- solos de guitarra y saxo a cargo del gran Carlos Raya y de Javi Alzola.

Las 14.000 personas que llenábamos el recinto no nos cansamos de bailar y saltar en casi todos los temas, y coreabamos todas las canciones como si la vida nos fuera en ello -incluso las que no tenían letra-. El antiguo líder de Platero no consiguió nada tan emotivo con su otro grupo, más de rock callejero que poético, y no pudo evitar echarse a llorar en el último momento del último concierto de la gira "Por la boca vive el pez", cuando todo su equipo llenó el escenario y a la gente le quemabana ya las manos y los labios de aplaudir y silbar.

Fito estuvo explosivo, excesivo, sangrante, hiperactivo, magnífico, en su sitio, y arropado por una banda que sabe lo que quiere y se lo sirve en bandeja. Pero eso no supo transmitírselo del todo a su telonero, Quique Gonzáles, que no supo elegir ni el repertorio ni el ritmo para un público que esperaba ansioso a Fito y se cansó pronto de su voz triste y melancólica y de sus temas lentos y, para mi gusto, demasiado versionados. Si se hubiera abstenido de lucirse -no era el lugar ni el momento- con sus gorgoritos y hubiera tocado, como él sabe hacerlo y como hacía con los Taxi Drivers, sus temas más rockeros y de forma naturalmente acelerada, las canciones de sus primeros discos, mucho más animadas, habría ganado una grna cantidad de público el domingo. Pero se debe pensar que él no lo necesita. Es un genio, pero, esta vez, Quique González metió la pata.