Bueno seguimos embarcadas en la aventura de encontrar un piso grandecillo -para que podáis caber todos- y cerquita del curro -para no tener que madrugar- pero parece tarea imposible!!! Nos imaginamos que somos concursantes de un reality mezcla de Gran Hermano y la Isla de los Famosos y que nos ponen trabas para encontrar el pisazo que nos está esperando, esto por la cosa de no desesperarnos demasiado y caer en depresión profunda. Mientras tanto sobrevivimos en un hostal cuyos dueños son muy simpáticos -los pobres intentan enseñarnos a jugar bien al billar a pesar de que les bombardeamos a preguntas-, en una habitación con 4 literas para nosotras solas pero con muuucho calor y con el baño muuuy cutre, casi sin agua, y compartido con el resto del hostel. Y el desayuno merece un aparte, porque en esta ciudad el café es malo como él sólo, y encima aquí nos lo ponen con leche en polvo... El pan la verdad también deja mucho que desear.
Por lo demás, ayer estuvimos en nuestro primer "boliche" -discoteca- argentino, uno muy "cheto" -pijo-, pero nos vino muy bien acercarnos a un lugar de nivel después de tanto tiempo en este antro de hostel. Hasta allí llegamos en "colectivo" -autobús- y a pesar de que fue el primero que cogimos y que ibamos a la otra punta de la ciudad no nos perdimos. No os creaís que fuimos a conocer argentinos..., ni uno!! fuimos con las becarias a las que relevamos y nos juntamos con nicaragüenses, colombianos y guatemaltecos, paracía aquello Mercosur.
Y hoy, tras dormir todas las horas que nuestros malogrados -y quemados por el sol- cuepos nos pedían, nos hemos ido a ver el famoso mercado de San Telmo. Básicamente, el rastro -Ana, siento las comparaciones...-, pero es tal cual, salvo que en vez de los del Hare-Khrisna por aquí se pasean los Samba de Rúa de Buenos Aires. Y luego hemos ido al Parque Lezama y allí estaban con los bongos y los birimbaos bailando capoeira, osea que era básicamente el Retiro. Así, hemos pasado un domingo muy madrileño pero al estilo porteño.
La foto que veis es de Puerto Madero, el barrio de oficinas más caro y guay del paraguay de la ciudad, rodeando el río. Uno de los edificios rojos es donde voy a trabajar yo a partir de mañana. Los ladrillos de estos edificios se sacaron de los contenedores donde se guardaban las cargas que traían los barcos al antiguo puerto.
Asique mañana nos toca empezar a trabajar y seguir buscando piso, os mantendré informados.
Curiosidades porteñas: el café en esta ciudad es pésimo, en todas partes, muy aguado y fatal para el estómago -por cierto mi hambre debe seguir perdida por el océano-. Los bollos se llaman "facturas" -no pega verdad?- y un mismo autobús, por ejemplo el 64, tiene como seis recorridos diferentes, osea que hay 64A, 64B, 64C..., un lío.
Y no existen el Nesquick ni el Cola-Cao!!! asique ya sabéis lo que tenéis que traerme...
Ah y además en Puerto Madero hay un Museo del Jamón, pero nada que ver con el español, es un restaurante muy bien puesto y muy caro.
Y lo de la cerveza es para verlo... Los argentinos son auténticos adictos, el primer día que me pedí una para comer me trajeron una litrona para mí sola -Pilar no bebe cerveza- y es de lo más común ver a los chavales por la calle con su litrona en la mano desde por la mañana.