martes, 15 de abril de 2008

Colonia, Uruguay


Pasé el fin de semana -largo, porque me fui el miércoles- en Colonia de Sacramento, un pequeño pueblecito uruguayo que se encuentra al otro lado del Río de la Plata, justo en frente de Buenos Aires.

Fue el primer asentamiento en Uruguay y se la pelearon portugueses y españoles , de hecho la actual capital, Montevideo, se construyó por encargo de los españoles como fortificación para controlar el contrabando del que Colonia era centro.


El lugar es lindo pero la verdad nada del otro jueves, calle empedradas, algunas casitas de colores, un farito y un paseo agradable que rodea el río. Un río, por cierto, que parecería un mar de plata si no fuera porque es totalmente marrón, lo cual le quita un poco de ecntanto a la cosa de la playa, la verdad.

Nosotros nos cogimos el miércoles desde Buenos Aires un barco -Buquebús- que en una hora nos dejó en Colonia, justo enfrente. De hecho llegamos a ver el skyline de Baires desde la costa de Colonia. Allí pudimos disfrutar de un día de sol y piscina, de paseos, de muchos días de piscina de agua caliente y jacuzzi -cortesía del hotel-, de pizzas de a metro y preciosas puestas de sol.





Una pena que se nos nublaran un par de días pero eso sí, lo que más me ha gustado de Colonia han sido las puestas de sol. De un naranja intensísimo y sobre el agua, el sol se esconde poco a poco y termina tiñendo cielo y río de una luz especial que no se ve en cualquier puesta de sol.


miércoles, 9 de abril de 2008

Fotografías de represión antes del golpe militar recuperadas de la basura


Fotografías de desaparecidos y torturados en la represión que antecedió a la dictadura argentina que varios periódicos tiraron a la basura han sido rescatadas y ahora forman una exposición, en la que se pueden ver imágenes inéditas de algunos asesinados y de los procedimientos policiales.
Una de las encargadas de rescatar, revisar y organizar las miles de fotografías que en su momento fueron tomadas por la policía y algunos diarios descartaron de sus archivos, Inés Ulanovsky, explicó hoy a Efe lo importante del hallazgo, pues ahora hay testimonio gráfico de algunos desaparecidos de los que no se sabía nada.
También se ha recopilado abundante información sobre los procedimientos de las fuerzas de seguridad del Estado, puesto que junto a las fotografías había expedientes policiales y documentación de grupos revolucionarios sobre los que poco se sabe.
Ulanovsky aterrizó, junto a su compañera Lucila Quieto, en el archivo fotográfico de la Asociación de Reporteros Gráficos Argentinos el pasado diciembre para ponerlo en orden y ahora han decidido mostrar en una exposición todo lo que hallaron bajo el nombre de "Archivos incompletos".
Porque no esperaban encontrar los cerca de seiscientos sobres que contenían documentos históricos rescatados de la basura hace unos ocho años, cuando tres diarios argentinos decidieron deshacerse de parte de sus archivos fotográficos sin conocer su importancia y la AGRA pudo rescatarlos.
Quienes decidieron deshacerse de todo este material fueron las redacciones de La Razón -sus archivos fueron rescatados de un contenedor de basura por la AGRA tras el aviso de un operario-, El Cronista Comercial -que prefirió donar directamente sus archivos a la fundación- y Tiempo Argentino -cuyos archivos iban a ir a parar a también a la basura antes de que AGRA fuera a buscarlos-.
La mayoría de los documentos estaban clasificados en más de seiscientos sobres, catalogados bajo sugestivos nombres, como "Argentina:terrorismo", "Subversión" o "Extremistas", y en ellos se encontraban las diferentes fotografías de detenidos torturados, de registros policiales, objetos confiscados por la policía, fábricas de armas, etc.; así como las notas de prensa que la policía preparaba para los medios de comunicación.
La mayoría de estos documentos, según explicó Ulanovsky, son previos a la dictadura argentina de los años 70, "con lo que se confirma que el golpe de Estado -del general Videla- no comenzó en el 76 sino bastante antes", de hecho las fotografías más cruentas e impactantes están fechadas en el año 75.
En aquel momento el Gobierno de Isabel Perón mantenía una cruzada contra los movimientos supuestamente subversivos de corte izquierdista, tres de los cuales son especialmente protagonistas en los archivos recuperados.
Miembros desaparecidos del EGP (Ejército Guerrillero del Pueblo), el FAL (Fuerza Argentina de Liberación) y del JCR (Junta Cooridnadora Revolucionaria) aparecen ahora después de treinta años, golpeados y maltrechos, en estas fotografías rescatadas de la basura.
En una fotografía se ve a Federico Frontini, alias "Grillo", Oscar del Hoyo, Raúl Dávila y Eduardo Fernández, miembros del EGP, fotografiados por la policía, después de ser detenidos.
Lo que no supieron los agentes fue que entre los "extremistas" -según anotaron junto a la imagen- se encontraba Fernández, un miembro de su propia fuerza que se había infiltrado tiempo atrás.
Eran una organización de casi 30 guerrilleros que intentaba preparar el desembarco del Che en el país, y estaban decididos a instalar un foco guerrillero en el norte de Argentina.
Muchos de ellos fueron asesinados por las fuerzas de seguridad; otros, desaparecieron en la selva, algunos fusilados por sus compañeros cuando intentaban desertar.
Ulanovsky contó a Efe cómo ella y su compañera acudieron a diversas organizaciones de derechos humanos para que las ayudaran con ese material, y cómo fueron poco a poco descubriendo, sobre todo gracias a loa antropólogos forenses, que muchas de las personas que había en las fotografías eran desaparecidos o habían sido asesinados.
El material recopilado, que abarca desde el año 55 hasta finales de los 80, se encuentra en mal estado, descuidado, dada su antigüedad y el poco apego que le tenían sus anteriores dueños.
Aguirre, Malamud y Pedro Tomás Bibiano, un carpintero nacido en 1946, formaban parte de las FAL.
Según el informe oficial, todos fueron arrestados cuando la policía realizó un operativo para evitar el asesinato del general de brigada Rudecindo Pascual Nadal, comandante de arsenales del Ejército Argentino entre 1967 y 1970.
Fueron fotografiados por sus captores como sospechosos y entre el '76 y el '77 fueron desaparecidos.
La ARGRA recupera así testimonios históricos desconocidos hasta el momento cuyo destino final era la basura.
Todo lo encontrado, explica Ulanovsky, da otra idea sobre cómo eran los grupos en la militancia clandestina en los setenta, sobre "qué hacían, cómo los trataba y los mostraba la policía y cómo los diarios lo reproducían".
Y hasta la actualidad llegan los ecos de aquellos desaparecidos, dando lugar a tristes anécdotas que se han desenterrado con la salida a la luz de todas estas fotografías.
Es el caso de un joven que un día abrió su diario y encontró una foto suya que le dejó "helado".
"Empecé a buscar en la nota mi apellido y estaba mi viejo", declaró a los medios locales.
El padre de D. B., de 33 años, fue secuestrado por la dictadura militar en el año 76 y desde entonces no habían tenido ninguna pista de su paradero, "ni un sólo rastro o testimonio de gente que lo hubiera visto en algún centro clandestino de detención".
"Cuando secuestraron a mi padre con él se llevaron todo lo que había en mi casa y ésta es la única foto de mi padre en aquella época".
Hace unos días una chica argentina acudió a visitar la muestra y al ver una de las fotografías quiso hablar con sus organizadoras.
"Yo estuve el mes pasado en la casa de esa persona en Europa, sobrevivió", les contó
.


¿Qué fuerte no? Revisad vuestras fotografías antes de hacer click sobre "eliminar" porque en la era digital esto no podría haberse recuperado.


lunes, 7 de abril de 2008

Sábado de trufi-relax en los lagos de Palermo


Cuando estoy contigo
Ay! Las horas se me hacen un segundo.
cógeme de la manita, primo, y llévame al mundo
porque esta noche tú y yo seremos uno.
Se nos queda mu pequeña la ciudad pa tanto traspiés.
Y es que yo miro tu boquilla y me pongo del revés.
Y si aparezco en un piquito de la luna no me voy a sorprender
porque si me besas ya no me siento los pies.
Son cuatro días, parecen cien.
Y es que parece que te conozco de toa la vida.
Y antes de que llegue el día aún queda mucho po hacer
porque esta llama nunca se enfría.
(...)
Un caramelillo de fresa que viene, y que va,
y con esta música que no paramos de bailar l
a noche se va pasando entre unas risas y unas calás.
Contigo a mi vera, Yo ya no quiero más.
Y es que son las cosillas de mí querer,
a cualquiera que se lo cuente se queda mudo.
Y es que solo necesitamos un felpudo para olvidarnos de este mundo y acabar hechos un nudo.
(Canteca de Macao)

viernes, 4 de abril de 2008

Cementerio de la Recoleta



Ayer, que era fiesta en Buenos Aires, nos fuimos a conocer el cementerio de la Recoleta. Se le llama cementerio por llamarle de alguna manera pero aquello es una auténtica ciudad de los muertos, con calles, anchas avenidas y callejones llenos de mausoléos. Los hay de todos los colores, formas y tamaños, con muertos de todas las edades y profesiones, aunque todos de la misma clase social: una muy alta. Porque no es cualquier cosa este cementerio y "residir" aquí una vez que uno se muda a este barrio es caro, muy caro.


Y hablando de barrios, también los hay en este cementerio, donde los muertos se agrupan por profesiones. Así, tenemos un par de calles llenas de profesores y hombres de ciencia, de escritores, de diplomáticos, o de militares. Cada oveja con su pareja.


Y hay miles de hostorias en los 4.800 mausoleos que tiene Recoleta. Dentro de cada uno hay muchos miembros de una familia, nosotros alcanzamos a ver hasta 16 ataúdes en un mausoleo, pero había construcciones mucho más grandes y mucho más profundas.


Tuvimos la suerte, incluso, de entrar a uno de ellos, un mausoleo de 150 años, bastante deteriorado, en el que nos metió un guardia de seguridad del que nos hicimos colegas y al que le encantó encontrar un ataúd medio roto para mostrarnos entusiasmado el cráneo que se dejaba ver por la abertura.


Este amable guardia nos contó también algunas historietas de las tumbas, como la de una en la que se veía la estatua de una mujer que asomaba desde arriba mirando hacia abajo y con un brazo tendido al vacío hacia unas flores. Resulta que allí se había enterrado a una chica de 14 años que se cayó por la ventana y cuya madre no pudo sujetarla. Terrible.



También está el discreto mausoleo de un joven ciudador del cementerio cuyo sueño era ser enterrado allí. Por las noches trabajó para construirse una bóveda y, cuando la terminó, se siucidó para poder estrenarla.

Y bueno, aparte de las historias de los muertos y de los 80 gatos que viven en el cementerio, es impresionante ver cómo puede la gente gastarse tantísimo dinero en una tumba. Ya sé que mi mentalidad puede resultar radical pero..., tío, ¿te dejas toda tu fortuna en un precioso mausoleo en el que dormir eternamente en lugar de invertirlo en algo que merezca la pena?. Allí hay auténticas construcciones que ya las quisiera Trujillo para sus pisos de 30 metros, con unas bóvedas de colores y unas estatuas, como decía David con mucha razón, mucho más bonitas que los monumentos que hay en la calle. Puede que algunos lo consideraran como una forma de penitencia por sus pecados terrenales.., o realmente creyeran que podrían disfrutar de sus chalecitos en la otra vida, o, como en la canción de Mecano, montar fiestotes por la noche "sin pasar de la valla eso sí". Me imagino a esa calavera que vimos, mientras miles de turistas pasean por las calles del cementerio y echan fotos a los mausoleos, susrrándole a su compañera de nicho: "tío, esta noche son las fiestas de los arquitectos, habrá que pasarse no". Y el otro, "uf, esque los militares montan un desfile por los tres meses del cambio horario, yo voy a ir allí".

Una auténtica ciudad-museo al aire libre, repleta de simbología masónica que haría las delicias de cualquier admirador de Dan Brown, de historias sobre las que se podráin escribir mil novelas, de cadáveres que, me gusta pensar, se van de joda por las noches.

Y por cierto, la tumba de la queridísima Evita, de las más pequeñas, encajonadas y poco historiadas del cementerio. Si no es por las flores que la adornan pasas por delante y no te das ni cuenta.

sábado, 29 de marzo de 2008

Vaya semanita...


He tenido esto un poquillo abandonado en esta semana de transición el que he tenido que despedir a mis padres y a mi hermana después de más de diez días con ellos y he recibido y una nueva y agradabilísima visita.
Y eso lo he tenido que combinar con mcuhíiiisimo trabajo, interesante pero en momento inadecuado. Asique después de tantas horas de curro -siete para mí son muchas-, salía y lo último que me apetecía hacer era turismo, asique he condenado a mi pobre visitante al ostracismo casero, o santelmero en el mejor de los casos.
Y en el plano labroral he tenido la oportunidad de repetir con Aznar -ooohhh...- y para compensar conocer a dos grandes creadortes, a Francis Ford Coppola, ilustre padre del Padrino más famoso, y al escritor Álvaro Pombo, con quien ayer mantuve una interesante entrevista.
Y también conocí a Maribel Verdú, ahí me tenéis en la foto ejerciendo de periolista camarógrafa.

La semana que viene espero tener menos curro -aunque me toca cubrir la entrega de los Premios Planeta Iberoamericanos- y hacer más turismo...