martes, 27 de mayo de 2008

El Che se pasea por Buenos Aires



Siempre he admirado al gremio de los fotógrafos y los cámaras. Suelen ser de un prototipo determinado, aunque siempre hay excepciones, pero los pelos largos, las gafas de pasta, los vaqueros, las converse, las camisetas negras y los rostros bellos e interesantes predominan en esas profesiones. Además son d euna pasta especial, simpáticos, afables, aventureros y bastante cachondos. Entre ellos, aún siendo de medios diferentes, no suele haber competencia en los temas normales si no más bien al contrario, una admirable colaboración. Y encima a los redactores nos tratan bien (a pesar de que muchos redactores los consideren "periodistas de segunda" o nisiquiera eso).


Cuando cubro cosas tiendo a juntarme con ellos más que con los redactores y aunque por eso a veces me pueda perder cosas informativamente rentables desde luego me lo paso mucho mejor. Descubrí esta últil lección en la Pasarela Cibeles cuando, ante las estiradas caras de todos los entendidos en moda los fotógrafos, todos en grupo, gritaban chorradas a las modelos o a los diseñadores. "Que se te ha caído un tirante", "dónde te has comprado eso??" "qué mona vas", "bájate de los tacones que no entras en la foto"... Desde entonces me di cuenta de que las gracias en los eventos periodísticos pertenecen a ellos.


Hoy me he montado en un camión que llevaba una estatua del Che por todo Buenos Aires enseñándosela a la gente. La estatua, obra del escultor Andrés Zerneri, mide cuatro metros de altura, pesa tres toneladas y muestra al "Che" de cuerpo entero, caminando y con la expresión recogida por el fotógrafo cubano Alberto Korda, quien lo fotografío en La Habana el 5 de marzo de 1960, con boina, cabello largo y la mirada clavada en el horizonte.
El trabajo ha sido posible por las aportaciones de 75.000 llaves y pequeños objetos de bronce donadas por más de 14.000 personas, que Zerneri fundió y convirtió en un homenaje al revolucionario number one. El 14 de junio se celebra el 80 cumpleaños del nacimiento del Che en Rosario, su ciudad natal, y esta estatua partirá mañana del puerto de Buenos Aires para llegar por el río a Rosario, donde será inaugurada en una plaza pública -sí, iré a los festejos, acaso lo dudais?-.


Pues lo de grabar vídeo en un camión, y encima con el tráfico de esta ciudad, no os creáis que es nada fácil... Pero una vez más he conocido la solidaridad periodística y he recibido la ayuda de los compañeros para subir y bajar del camión sin matarme, pudiendo apoyarme en ellos para grabar sin que se moviera demasiado la cámara, me han levantado en volandas para poder pillar una buena toma -a falta de trípode bien vienen dos maromos-, me han hecho hueco en el techo del techo de la cabina del camión mientras un desde abajo me sujetaba las piernas...


Lo malo ha sido cuando, ya terminado el trabajo, me iba a bajar del camión para irme a la agencia y sin previo aviso se ha puesto en marcha, con mi consiguiente y vergonzosa precipitación sobre los peligrosos hierros que unían el vehículo con el remolque. Me he asustado más por los gritos que han dado todos al conductor que por el golpe, aunque ha sido doloroso, pero en segundos me he visto sujeta por varias manos fotógrafas que acudían a salvarme. De verdad que esta vez no ha sido por mi torpeza, a cualquiera le hubiera pasado que si se va a bajar y el camión arranca se la pega, más teniendo en cuenta que no tenía manos libres con la cámara, la libreta, el bolso... En fin, he sobrevivido pero deberíais ver mis moratones, y me he jugado la vida para que al final mi jefa me cambiara prácticamente toda la crónica que he escrito... snif!


lunes, 26 de mayo de 2008

De postmodernos y postmodernas en BAS


Si os fijáis bien veréis que este graffiti está hecho sobre camisetas de manga corta blanca y pegadas a la pared, formando una especie de lienzo entre todas sobre el que los grafiteros porteños han pintado un precioso abrazo de tango. Es una de las curiosidades que ayer pude ver en el UrbanArt Festival de Buenos Aires, donde se reunieron los más guays de los más cools de los postmodernos para dejarse ver más que para disfrutar del arte. Porque arte..., había, sí, pero se quedaba un poco corto en mi opinión. Un espacio bastante grande en el que se mostraba lo que los grafiteros han estado haciendo durante el finde -y seguían haciendo ayer-, algunas fotos muy orginales y muñecajos de vinilo que me encantaron.




Para llegar a la parte más activa del festival había que atravesar una hediondas escaleras. Mira tú que el arte urbano exhala un olor a vómito que yo no sé como pueden los grafiteros tener esa cara tan feliz con lo mal que huelen los sprays y las pinturas... Si sobrevivias podías entrar en una enorme sala donde pinchaban unos Djs guays que proyectaban video arte sincronizada con su electrónica dance-retro-trance mientras unas chicas muy colocaditas (así un look de esos informal pero que requiere horas ante el espejo antes de salir de casa) pintaban enormes lienzos eso sí, sin luz, pobres, porque la fiesta que animaban los Djs requería semioscuridad. (En la foto aún no habían apagado las luces).

Estuvo bien la cosa la verdad, pero ya sabéis que no soy devota de la electrónica y al final me dedicaba más a observar a los personajes que me rodeaban que a mirar las pantallas.

Y hablando de personajes, el sábado fui a una "fiesta posmo" (postmoderna) según la bautizó Jose Luis, todo un descubrimiento este chico encantador. Bueno todo un descubrimiento fue ir a casa de María, una casa con dos gatos (Floro y Fauno) y un minirocódromo en la pared del pasillo, donde la "noche" empezó a las seis de la tarde y hasta la una que salimos de casa me dio tiempo a aprender varios trucos de magia, resolver otro par de lógica, hacer el de la botella de vino y dejar intrigados a los magos originales...Además de conocer mejor a mucha gente que con cariño me acogió e hizo que disfrutara de una linda noche con argentinos, chilenos, israelíes, noruegos y mejicanos.

viernes, 23 de mayo de 2008

Escalones hacia arriba


Todos hemos vivido alguna vez cómo las pequeñas cosas en momentos y contextos especiales se vuelven grandes. Algo así como la casa de Gran Hermano, en la que la falta de café puede desencadenar una enorme crisis entre los habitantes. Los microclimas propician que lo bueno sea mucho más bueno y lo malo sea lo peor del mundo.
Algo así me ha pasado a mí estos días, en los que se me han juntado la gripe, la soledad y la frenética búsqueda de un compañero de piso o bien de una habitación que poder ocupar. Mi estado anímico hacía que el ridículo hecho de que se me rompiera la lavadora fuera para mí el colmo de los colmos, ¿¿¿es que todo me tiene que pasar a miiii???. La preocupación por lo del piso me ha reconcomido durante mucho tiempo la cabeza y la energía y durante todo el día sólo me daba cuenta de lo malo que me ocurría. He perdido algunas cosas, entre ellas mi optimismo vital característico, y sin ellas me sentía más sola aún. La distancia que antes me parecía exótica, aventurera, se me ha hecho incluso insoportable y la morriña ha llegado a límites realmente preocupantes y dolorosos.

Pero siempre hay salida en los túneles y yo veía la luz cada día en la pantalla del ordenador por la que mis padres, mi hermana, Garcis, mis amigos, me daban ánimos y me hacían ver que no era para tanto. La presencia de María y su compañía y conversación, el trabajo y sus caras conocidas han sido también pequeños escalones por los que ir avanzando hacia mí misma para volver a ser. Y además ha aparecido una catalana que parece que se viene a vivir conmigo asique casi puedo decir que todo está solucionado.

He recuperado la sonrisa, el ánimo, el gusto por el trabajo y las ganas de hacer cosas. He invitado a un francés desvalido a vivir unos días en casa y he vuelto a salir a la calle, a hacer planes, a cantar con Emiliano. Sigue sin ser lo mismo sin Pilar pero más me vale hacerme a la idea cuanto antes y encarar una nueva etapa en Buenos Aires con ganas, que aún queda mucho que recorrer.

Asique, como al principio, dispuesta a dejarme sorprender por esta ciudad y este país imposibles de comprender, por una gente difícil pero entrañable que gana en la individualidad y por un trabajo que cada día cambia de color.

Lo que más me tranquiliza es saber que podré alojaros cuando vengáis a verme...

lunes, 19 de mayo de 2008

Felices 30



Felicidades sister, que sigas otros 30 años tal cual estás, cuidándome y enseñándome, haciéndome reir y regañandome cuando hace falta. Esta canción va de la amistad más que de la fraternidad pero a mi me sirve para felicitarte. Que te quiero mucho!!!

Y que cumplas muchos más...



La amistad es una semilla que brota en cualquier lugar,

y cuando sientas frio cúbrete con las ramas de mi destino

donde te lleven los pasos te encontrarás mi te quiero y mi abrazo

hay amor en todas partes y en cada rincon del mundo

y todos buscando un sueño cambiamos así de rumbo

si profunda es la distancia profunda es la lejania

en un alma peregrina no existe ciudadania

la bandera es un dilema, la patria y la geografía

donde quiera que me encuentre yo siento que es tierra mia

tuya y mía

Yo quiero ser tu abrigo

si te hace falta el consuelo mío

yo quiero ser tu nido

si necesitas cariño mío

no quiero ser tu olvido

si en todas partes estoy contigo

yo quiero ser tu abrigo

en "Buenos Aires" y en Nueva York, Madrid esta en todas partes

porque la llevas contigo sin miedo a desarraigarte

yo sé que existen fronteras en todos los continentes

un sólo sol y una luna te ciudan y alumbran siempre

quisiera ser la mañana y entonar la melodia

esa que me hace crecer cada día

caminos que me separan y te obligan a escondidas

a ser cautivos de idiomas e ideologías

no seas cautivo de idiomas e ideologías

Aquí mismito yo estoy contigo.




domingo, 18 de mayo de 2008

El arte de echarle morro


Siempre he tenido mucho morro en general, la verdad, de hecho una de mis frases más célebres, muchos lo sabéis, es aquella de "ya que estás de pie..., traéme eso porfiii". No es algo de lo que enorgullecerse precisamente, aunque oye, me ha ayudado mucho en mi vagancia, pero más allá de eso hoy día me hace ser mejor periodista. O, al menos, ser una periodista con mucho morro que le saca partido a su profesión.
Hoy, por ejemplo, se celebraba en Buenos Aires un macrofestival que a mi me ha tocado cubrir. Pues nada, allí llego yo, me introduzco en la muchedumbre, y nada, que no encuentro la carpa de prensa, no hay manera... Resulta que hay una especie de pasillo vallado en medio de toda la gente, vacío de gente, sólo seguratas, un oasis dentro de la masa humana. Les pregunto dónde está el sector de prensa y vaya, justo al otro lado de ese pasillo vacío al que yo no puedo entrar. Cara de pena y miedo: "¿Pero cómo voy a cruzar hasta allí con toda la gente que hay...?" Se han debido creer mi cara de "si yo nunca he estado en un concierto con tanta gente, me da miedo, no sé manejarme..." y al final dos gorilas me han levantado en vilo desde el otro lado de la valla y me han metido en el pasillo para que pudiera llegar cómodamente y sin rozarme con la plebe a mi destino. Los testigos, confieso, me miraban con odio.
Buenos pues la "carpa" de prensa estaba al lado de la VIP, una crueldad, teniendo en cuenta que no podíamos pasar allí claro. Pero el acento español aquí también abre muchas puertas. "Mira, como comprenderás, no puedo escribir un reportaje serio -que en realidad no voy a escribir pero tengo hambre...- sin entrar en la zona VIP, porque tu y yo sabemos que lo importante se cuece aquí, déjame pasar cinco minutillos anda..." Los seguratas siempre han sido un gran público para mi discurso de "es que TENGO que entrar", y aquí si añades un "tío" con acento madrileño se te abren muchas puertas. Y varias veces, he de decirlo. Asique mis compañeros periodistas me miraban también con odio mientras comían los asqueroso sandwiches envasados de jamón y queso que teníamos en prensa y mi fotógrafo y yo nos relamíamos con los canapés de salmón que había robado de la sala VIP. Y hay que estar atento a los detalles, si al salir le llevas uno de esos canapés al gorila que te ha dejado pasar, cuando tengas más hambre te va a volver a dejar entrar...
Pero ojo, uno debe ser cuidadoso con la presa del chantaje porque las técnicas no siempre son las mismas. Si bien los hombres en general - y más los seguratas-encefalograma plano, son mi especialidad- son accesibles a través de una amplia sonrisa y cara de vulnerabilidad (un buen escote, aún así, siempre es efectivo), a veces hay que hacerse la sabidilla y exigir más que rogar.
La semana pasada fui a una conferencia de prensa de Ismael Serrano, que va a dar unos cuantos conciertos aquí en Buenos Aires a los que yo, por supuesto quiero ir, y gratis. Pues a la encargada de prensa, con toda mi cara, como si fuera yo la Agencia Efe en persona, o más, le regañé porque no había enviado el disco a la agencia. Tardó cosa de un minuto en traérmelo. "Y claro, necesitamos entradas, dos, porque vamos a hacer texto y video, y si puede ser que no sea en fin de semana que va demasiada gente". Pues eso, mi amiga María y yo nos vamos en junio a ver a Ismael Serrano por la patilla.
También más o menos con este método he conseguido ya un montón de libros que no me correspondían exactamente, he metido a mi hermana a ver a Viggo Mortensen (aunque luego no vino), he llevado a David a conocer a Francis Ford Coppola, entrevisté a Calamaro -porque la agencia no pedía la entrevista, pero yo quería conocerle!-, metí a María en la entrevista con Marcos Ana, y muchos otros logros que no recuerdo.
Me queda la epsinita clavada de un segurata duro de mollera que no me dejó refugiarme de la lluvia en un concierto en las Ventas en el que, por cierto, colé a Silvana. Qué tío, mira que le dimos la lata y desplegamos todos nuestros encantos, y no sólo no nos dejó entrar a la zona VIP sino que pretendía quedar con nosotras después del concierto! No quedamos con él pero, por supuesto, acabamos resguardándonos del agua en la zona VIP.