martes, 29 de abril de 2008

Encuentros: Marcos Ana


Hoy he conocido a un hombre interesantísimo que a pesar de sus 88 años viaja por el mundo contando su vida con una pasión, un optimismo y una alegría que ya querrían para ellos muchos jóvenes aventureros -o no aventureros-, y yo la primera. Pasó 23 años encerrado en cárceles franquistas, ¡toda mi vida!, conoció a Alberti, a Miguel Hernández, a Vázquez Montalbán, a Neruda...Cuenta su historia como puedo yo contar que este fin de semana me dolía la tripa y me robaron la cartera, con una naturalidad y una cercanía que uno se plantea si será realmente consciente de la tragedia que ha vivido. Claro que lo es, pero eso sólo le hace más fuerte y le da más ganas de cantar a la poesía.

He quedado realmente impresionada y me alegro de haber tenido la oportunidad de compartir más de una hora con alguien tan especial. Mi pequeño homenaje se lo rindo colgando una de sus poesías -que adopto como filosofía personal- para que podáis leerla y la crónica que he escrito. Más adelante intentaré colgar el vídeo completo de la entrevista y el reportaje que haga.



Si salgo un día a la vida

mi casa no tendrá llaves:

siempre abierta, como el mar,

el sol y el aire.


Que entren la noche y el día,

y la lluvia azul la tarde,

el rojo pan de la aurora;

la luna, mi dulce amante.


Que la amistad no detenga

sus pasos en mis umbrales,

ni la golondrina el vuelo,

ni el amor sus labios. Nadie.


Mi casa y mi corazón

nunca cerrados:que pasen

los pájaros, los amigos,

el sol y el aire.


Marcos Ana



lunes, 28 de abril de 2008

Este finde, un poco de todo

Dolor, enfermedad, hastío, pereza, desencanto, alegría, energía, emoción, reencuentro, comodidad, más reencuentros, orgullo, rabia, arrepentimiento, incomprensión, más rabia, desesperación, lágrimas, risas, más lágrimas, más risas, agradecimiento, cansancio... emoción.



Ha sido un fin de semana..., difícil, con emociones encontradas, y largo de contar, pero intentaré hacer un breve resumen:
El viernes me puse tan mala del estómago que me tuve que ir del trabajo una hora después de llegar y me pasé todo el día en la cama -porque no teníamos tele-; el sábado, después de una charla literaria que prometía mucho pero dio poco, me reencontré con "viejos" amigos de Buenos Aires, de los que hicimos al principio, y tuvimos una agradable cena. Luego nos fuimos a un boliche -discoteca- y nos echamos unos cuantos bailecillos, estuvo divertido la verdad. En la foto podéis verme bailando las mazas, eran de luz y sólo se veian luces azules moviéndose en la oscuridad, pero con el flash eso no se aprecia, dicen que quedaba muy bien...
Hoy, domingo, me he reencontrado con un antiguo compañero de Efe al que cogí mucho cariño y he disfrutado enseñándole la ciudad y recibiendo noticias del que hasta hace unos meses era mi luagr de trabajo. !Qué ilusión me hace ver caras conocidas en mi nueva vida!
El día iba muy bien hasta que he descubierto que me habían robado la cartera, con mi DNI, mi acreditación de EFE, mis tarjetas de crédito, mi tarjeta del seguro..., y mi dinero. Pero lo que más me ha dolido son las chorradas que llevaba dentro y que no podré recuperar, papelajos que para mí valen mucho y que quien los haya robado tirara directamente a la basura: mi billete a Buenos Aires -y a Estambul, y a París, y a Marrakech..., mi colección gravemente mermada!-, la entrada del concierto de Calamaro, mi tarjeta del deseo, la mariquita de Barcelona, el peso con la cara del Che que me traje de Cuba, las fotos con mis niñas, billetes de metro de Madrid y París, el horario de autobuses de la Sepulvedana, la etiqueta de mi primera Quilmes... En fin, un poco de vida que llevaba siempre conmigo.
Y lo que más rabia me da es pensar en cuantísimas veces me habrá dicho mi padre que tenga más ciudado con el bolso, los padres siempre tienen razón, hacedme caso!!
Todo eso sin tener en cuenta el engorro de sacarme el DNI desde aquí y que no puedo sacar dinero ni comprar nada hasta que consiga mi nueva tarjeta de crédito... Y mi capital ahora mismo asciende, al cambio, a unos... tres euros.
En fin, un disgusto, menos mal que al final de un día duro siempre hay payasos dispuestos a arrancar una sonrisa a los desgraciados como yo...
Esperemos que esta semana se empiecen a enderezar las cosas. De momento espero tener una historia muy interesante que contaros mañana, un encuentro ante el que me siento realmente emocionada y que, tras las risas arrancadas por mi payaso particular, me ayuda a desempañar la rabia y sentirme felizmente ansiosa por trabajar.

miércoles, 23 de abril de 2008

Leo, luego existo (III)


Ya el año pasado os hablé de mi afición por los libros en la primera y la segunda entrega de 'Leo, luego existo', pero es un tema amplio que pienso trillar cuanto pueda. Hoy se conmemoran en todo el mundo las muertes de dos grandísimos e históricos literatos, dos pesos pesados de las superventas que siglos después de que se sentaran a la temblorosa luz de sus velas a escribir con pluma sus novelas siguen vendiendo como el que más, aunque por supuesto no es ese el índice que debe seguir la literatura.
Hoy se conmemoran, pues, las muertes de William Shakespeare y Miguel de Cervantes, que murieron el 23 de abril de 1616. Esto no es del todo cierto, pues la muerte de Shakespeare se calcula por el calendario juliano y correpondería al 3 de mayo, y Cervantes fue enterrado el 23 de abri pero murió el 22. De todas formas, queda bonito.

Pues eso, hoy se le rinde homenaje a un objeto muy simple que todo el mundo puede manejar pero que abre tantísimas posibilidades que su valor real es incalculable. Hya libros grandes, pequeños, de colores, sin color, finos y gordos, aburridos, de historia, de ciencia, de cuentos, de poesía, de cocina, ensayos, novelas, humorísticos, divulgativos,... Hay en los libros todo lo que uno quiera encontrar. Aparte ya de que mucho de lo que sabemos lo hemos aprendido de los libros y así seguirá siendo, mi mayor interés en la literatura ahora mismo radica en su ángulo ocioso y en su potencial para dispararnos la imaginación y engancharnos como si de una simple telenovela colombiana se tratara.

Así, al menos me pasa a mí de vez en cuando. Llevo exactamente una semana enfrascada en el último volumen de Ken Follet, y cuando digo enfrascada, lo digo de verdad. Es uno de los libros más gordos que me he leído pero sus mil ciento y pico páginas me tienen todo el día en ascuas y toda la noche en vela. He leído por la mañana, al mediodía, por la tarde, por la noche y de madrugada, sobre todo de madrugada. He comido con el libro al lado y he cenado casi sobre él. He dejado de salir a la calle por leer y he abandonado a mi compañera de piso a las once de la noche porque en la cama me esperaba.., mi libro.
Me temo que mi romance e idilio con el papel se me va a acabar esta misma noche, y me duele abandonar a quienes me han acompañado tan intensamente en los últimos días, pero no puedo apacigüar la impaciencia de saber qué pasará, ¿cómo acabarán? Así que esta misma tarde acabaré por resolver todas mis dudas con respecto al destino de Caris, Merthin, sus amigos y enemigos, y el futuro del priorato de Kingsbridge. Me dolerá, pero...
Menos mal que la semana que viene empieza en Buenos Aires la Feria del Libro y podré perderme durante horas entre libros y más libros, entrevistaré a algunos de los escritores admirados que vienen a Buenos Aires, -Almudena Grandes, Tom Wolfe, Naomi Klein...- y podré acudir a alguna que otra charla interesante sobre literatura. Espero que con eso se me quite un poco el mono y espero también encontrar un digno sustituto que me mantenga despierta en la cama hasta las cinco de la mañana como lo está haciendo este. Lo que no espero es arruinarme comprando libros de todos los colores, pero dada mi condición de consumista febril de literatura la cosa va a ser difícil...
Pero, más allá del placer puramente egoísta de la lectura, un placer que no se comparte, que se goza en lo más íntimo de la habitación -o del asiento de metro que nos haya tocado- de cada uno, un placer que de hecho nos aísla del resto del mundo, he descubierto uno nuevo: el gustazo de ser testigo de cómo un gran amigo anti-lectura descubre poco a poco que en realidad le gusta, le engancha dice, y poder regalarle mis libros favoritos y regalarle así un trocito de todo lo que yo he disfrutado leyendo.


FELIZ DÍA DEL LIBRO A TODOS



martes, 22 de abril de 2008

Humo en Buenos Aires







Así es como ha estado Buneos Aires en los últimos días, completamente llena de humo, un humo molesto e irritante provocado por los incendios de los pastizales que hay en el delta del Río Paraná y que no se apagan -tampoco parece que se ponga mucho empeño...-



Por las tardes se retiraba un poco el humo pero por las mañanas era algo realmente increíble, daba la sensación de estar dentro de la nada, no se veía más que niebla a diez metros de distancia! Podéis imaginaros el caos que se formó en el tráfico de la ciudad, los aviones no despegaban, autopistas cortadas...





Y no puedo desmerecer a quienes me han salvado la vida este fin de semana en que me he quedado triste y sola, como Fonseca, Freddo y la literatura, qué grandes amigos!! De los que nunca te abandonan, como Rexona. No puedo decir lo mismo de internet...


viernes, 18 de abril de 2008

El gustazo de entender el arte

Ayer me tocó tragarme ocho horas de autobús para irme a Rosario -300 kilómetros al norte de Buneos Aires- a ver una exposición. Dado mi estado de ameba total y encima siempre enfadada estos días os podéis imaginar lo contante que iba yo las cuatro horas que tardamos en llegar. Encima resulta que la zona este de Argentina está estos días totalmente inundada de humo con lo cual nisiquiera sabía si podríamos volvernos por la tarde.

En fin, llegamos a Rosario y me llevé una grata sorpresa al bajarnos en el museo, situado a las orillas del río y rodeado de parques. Me daba rabia reconocerlo pero el lugar era de lo más agradable. La terraza del restaurante y el potente sol que hacía allí me ayudaron un poco a disipar los malos pensamientos y después de comer con peridodistas y gente de la embajada española estaba de mejor ánimo. Entonces nos tocó visitar la exposición, del artista español Eugenio Ampudia.

Se dedica a dinamitar el concepto de arte y a cuestionar el modo de comunicar que tienen los artistas. Cuando leí más o menos esto en el catálogo pensé, "otro flipado modernillo". Pero tuve la oportunidad de recorres la exposición con el cmisario y con el propio artista, que nos iban explicando cada obra. Siempre me ha parecido que el arte es mucho más sabroso si uno sabe lo que está viendo -o escuchando- y ayer lo volví a comprobar.

Me gustó el vídeo de una carrera de GP en el museo del Prado pero más cuando Ampudia explicó que era una ironía sobre cómo la gente visita ese tipo de museos. Por lo menos los motoristas se caían -con lo cual se detenían un par de segundos- ante las obras más significativas del museo madrileño más internaiconal. También me gustó el vídeo en que los exiliados de la Guerra Civil andaban hacia atrás y sus lágrimas subáin de las mejillas a los ojos. Ampudia había seleccionado varios vídeos y simplemente los proyectaba hacia atrás, a la inversa, pero con ello fantaseaba con la vuelta, de espaldas y con la cabeza bien alta, de los exiliados al país que los expulsó. Si el artista no nos lo hubiera explicado tampoco hubiera podido saber que la preciosa bicileta antigua que acompañaba el monyaje era el símbolo que un conocido artista argentino utiliza para representar a los desaparecidos en la dictadura, con lo cual se hermanaban ambas historias sólo con vídeo y una bici.



Y aunque me ha hecho gracia, tampoco hubiera adivinado que la proyección de fuego sobre las paredes del museo era un guiño a Marinetti y los futuristas, que proclamaban la necesidad de quemar los museos para que el arte saliera a la calle.



Asique bueno, a pesar de lo poco que me apetecía el viaje he de reconocer que me ha gustado un poco, aunque la vuelta, de noche, otras cuatro horas y llegar a una ciudad envuelta en humo y a una casa solitaria en la que se han roto el baño e internet -sin mencionar la apetecible perspectiva de trabajr doce horas seguidas mañana- no han sido el colfón artístico que correspondería. En fin, ahora que el humo rige nuestras vida, es el mejor momento para anunciaros que el lunes tengo previsto resurgir. De mis cenizas, claro.